Los números lo dicen: más del noventa por ciento de las mujeres que tenemos el cabello ondulado lo tenemos, también, erizado. Y la realidad que nos muestra el espejo lo confirma: los cabellos erizados, según el porcentaje de humedad, se ponen muy desprolijos, pierden brillo y generan un volumen imposible de controlar. En esos días en que nuestro pelo se vuelve rebelde, en los que tenemos que atarlo porque es imposible llevarlo suelto, se nos "infla" y se pone inmanejable... ¡Terminamos peleándonos con él!
Y es ahí cuando comienza nuestra dependencia del secador, de los productos para peinar, de las cremas de todo tipo y color y la planchita se vuelve casi nuestra mejor amiga. Pero hay una solución más efectiva y práctica: a continuación, las cinco preguntas más frecuentes sobre el alisado -una práctica sobre las que se tejen muchos mitos- y todas las respuestas.
